OpenAI acusa a Apple de robar más de 100 archivos secretos
La guerra entre OpenAI y Apple entró en una fase que nadie esperaba. Este martes, los abogados de la empresa de ChatGPT presentaron ante el tribunal federal de San José, California, un escrito en el que OpenAI acusa a Apple de haberse quedado con más de 100 archivos confidenciales sobre un dispositivo que todavía no existe en el mercado.
Según el documento, un ex empleado de OpenAI que regresó a Apple habría enviado esos archivos a una cuenta personal —imágenes detalladas del equipo, datos de ingeniería y de fabricación, información de proveedores— y después presentó el producto ante la cúpula de la empresa de Cupertino. Apple niega todo y asegura que no encontró pruebas que respalden la acusación.

Por qué OpenAI acusa a Apple de apropiarse de sus secretos
El escrito sitúa los hechos hace meses: la presentación ante la alta dirección de Apple habría ocurrido antes de que la compañía acelerara su apuesta por productos con inteligencia artificial. De hecho, OpenAI acusa a Apple citando como prueba el lanzamiento de esta misma semana de HomeView, su nuevo producto para el hogar.
La empresa se declara «muy preocupada» de que sus secretos comerciales circulen dentro de Apple, donde sus ingenieros podrían dar forma a sus próximos productos basándose en el trabajo confidencial de OpenAI.
Apple respondió que tiene políticas para que los nuevos empleados no usen información confidencial de sus empleadores anteriores, y que no encontró pruebas que respalden la acusación.
La otra cara: el juicio que empezó Apple
Este escrito no salió de la nada. Forma parte de un litigio en curso sobre secretos comerciales que inició Apple a principios de este año —la demanda formal llegó en julio—, en el que la empresa del iPhone alega que empleados suyos se marcharon y se llevaron información confidencial a la división de hardware de OpenAI. OpenAI negó esas acusaciones.
Este miércoles el caso tuvo su primera audiencia sustancial ante el juez Edward Davila, con dos peticiones opuestas: Apple busca una orden que prohíba a OpenAI usar la información que considera confidencial; OpenAI pide que se desestime la demanda. Una victoria de Apple impondría límites durante el litigio; una de OpenAI pondría fin al caso.
Un día antes, el juez concedió a Apple parte de su solicitud de acceso anticipado a pruebas: imágenes forenses y documentos sobre las entrevistas de contratación en Apple, además de los mensajes que Chang Liu, antiguo ingeniero del iPhone, envió a un ex colega. Lo que no consiguió: que los documentos sobre acabados metálicos, gestión de energía y baterías pasaran al procedimiento acelerado; esos seguirán el cauce ordinario. El juez, además, tachó de «demasiado imprecisa» la categoría que Apple llamó «información originada en Apple».
La demanda también nombra a Tang Tan, jefe de hardware de OpenAI, y a la firma de diseño io Products, lo que amplía el caso más allá de una disputa abstracta sobre información corporativa.
OpenAI contraataca con un argumento que ya expuso ante el tribunal en agosto: dice que fue Apple la que animó a sus empleados a usar cuentas personales de iCloud para asuntos de trabajo, y que una falla de autenticación permitió que Liu conservara el acceso después de su salida. Por eso, según la empresa, Apple no debería presentar como robo las consecuencias previsibles de sus propias políticas.
El altavoz con forma de dona que está en el centro de todo
Detrás del pleito hay un producto muy concreto. OpenAI afirma que trabaja en una nueva familia de dispositivos para la era de la inteligencia artificial, cuyo primer integrante sería un altavoz con forma de dona. Los reportes sitúan su precio entre 300 y 400 dólares y su lanzamiento en 2027, aunque sujeto a la resolución de la demanda.
La demanda de Apple conecta su investigación sobre acabados metálicos con la carcasa de ese altavoz, lo que sitúa el diseño industrial entre los asuntos más sensibles del proceso. El reporte añade que el litigio frenó ese trabajo desde julio y que OpenAI se prepara para salir a bolsa con un objetivo de 1,4 billones de dólares.
Hay además una curiosidad legal que explica por qué el caso se libra donde se libra: en California las cláusulas de no competencia no valen, así que Apple no puede apoyarse en una simple prohibición de trabajar para la competencia. Tiene que demostrar apropiación indebida de información concreta después de los hechos, no solo un cambio de camiseta.
Lo que viene: ¿quién gana esta guerra?
Aún quedan por resolverse la petición de OpenAI de desestimar el caso y la de Apple de limitar el uso de información, sin fecha clara para una decisión definitiva.
De esa resolución depende también el futuro del altavoz de OpenAI y de toda su apuesta por el hardware. Una cosa está clara: en esta guerra en la que OpenAI acusa a Apple, la pelea por el hardware con inteligencia artificial ya no se libra solo en las tiendas, sino en los tribunales.
Fuentes
Reuters, vía La Nación · DiarioBitcoin
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