Solo 200 de los soldados salvadoreños en Haití están bajo la fuerza de la ONU, confirma Naciones Unidas
Naciones Unidas confirmó que solo unos 200 de los más de 2.000 soldados salvadoreños desplegados en Haití forman parte oficial de la Fuerza de Supresión de Pandillas, mientras el resto opera bajo un despliegue bilateral con su propio mando en Puerto Príncipe.
El dato lo confirmó el portavoz del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric, y lo detalló una investigación del periódico estadounidense Miami Herald, publicada el 3 de noviembre: los cerca de 200 efectivos incorporados a la GSF están sujetos a sus mecanismos de supervisión, mientras el resto del contingente responde a un despliegue bilateral entre los gobiernos de El Salvador y Haití.
Según el Miami Herald, ese contingente adicional responde a un comandante salvadoreño establecido en Puerto Príncipe, por lo que no está bajo las órdenes del general mongol que dirige la misión multinacional respaldada por el Consejo de Seguridad. El reportaje no identifica al general ni detalla cómo se distribuyen las responsabilidades operativas.
Una investigación de la agencia Associated Press (AP), publicada este 4 de noviembre, recoge las preocupaciones de expertos y funcionarios sobre el mando, las reglas de enfrentamiento y el alcance de la autorización internacional. La AP señala que Naciones Unidas considera que la mayor parte del personal salvadoreño no opera bajo el marco de la GSF.
Romain Le Cour Grandmaison, director del Observatorio de Haití y el Caribe de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional (GI-TOC), dijo a Deutsche Welle y a AP que la base legal de la presencia salvadoreña es una de las principales incógnitas. Según la información divulgada, las primeras tropas adicionales llegaron antes de que se conocieran los términos de un acuerdo con las autoridades haitianas, un entendimiento que habría sido aprobado el 28 de octubre pero cuyas condiciones no se han hecho públicas.
El Miami Herald añade que los refuerzos habrían llegado antes de la firma de un acuerdo formal con las autoridades haitianas y sin completar los requisitos de capacitación en derechos humanos establecidos para el personal de la misión multinacional. La ONU aclaró que operar fuera de la GSF no exime a los militares de cumplir las normas internacionales.
Damian Merlo, representante de cabildeo del Gobierno salvadoreño, sostuvo ante AP que las fuerzas de su país mantienen una estrecha coordinación con la GSF y con la oficina del primer ministro haitiano, aunque no precisó a quién reportan los soldados ni dio detalles sobre las operaciones.
El primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, aseguró que el Estado haitiano mantiene la dirección política y estratégica de la batalla contra la inseguridad y rechazó los señalamientos de que las tropas salvadoreñas actúan de forma autónoma. Fils-Aimé visitó la base salvadoreña, ubicada cerca de la embajada de Estados Unidos en Puerto Príncipe, y compareció ante periodistas acompañado del general salvadoreño encargado de las tropas.
Este 4 de noviembre, Dujarric reiteró que todas las operaciones de seguridad deben respetar el derecho internacional, incluidos los derechos humanos y las disposiciones del derecho internacional humanitario.
El despliegue se amplió tras la emboscada del 18 de octubre en Santo, en Croix-des-Bouquets, donde cuatro técnicos de aviación de la Fuerza Armada de El Salvador desaparecieron cuando regresaban a su campamento. El presidente Nayib Bukele anunció el 21 de octubre la operación para rescatarlos y luego confirmó un contingente de más de 2.000 soldados, con helicópteros de ataque que llegaron a Haití el 29 de octubre.
La ONU ya había documentado el tráfico de armas hacia las pandillas haitianas, uno de los factores que alimenta la violencia que la fuerza internacional intenta contener. Los restos que la GSF recibió el 25 de octubre a través de una organización humanitaria externa siguen sin identificación oficial, y Bukele negó el 24 de octubre que correspondieran a sus hombres. Al cierre de esta nota, el paradero y la suerte de los cuatro técnicos continúan sin confirmación oficial.
