Accidente de tren en Toledo deja al menos 68 muertos: un AVE chocó contra un Iryo detenido en Urda
El accidente de tren en Toledo dejó al menos 68 muertos este miércoles, cuando un AVE de Renfe que cubría la ruta Madrid-Sevilla alcanzó por detrás a un tren de Iryo que permanecía detenido en la vía a la altura de Urda, en el kilómetro 118 de la línea de alta velocidad.
Del total de víctimas mortales, 44 viajaban en el tren de Iryo y 24 en el AVE, según confirmó el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. Al menos 80 personas resultaron heridas, 15 de ellas muy graves, y 77 permanecían hospitalizadas en centros de Toledo, Ciudad Real, Albacete y Madrid.

Entre los dos convoyes viajaban 544 personas: 397 pasajeros en el AVE 2080, que había salido de la estación de Atocha a las 8:00 con llegada prevista a Sevilla a las 10:39, y 146 pasajeros y un bebé en el Iryo 6076, que había partido de Madrid a las 7:54.
El choque se produjo a las 8:53 entre las localidades de Mora, Orgaz y Urda. Dos vagones del Iryo descarrilaron y cayeron por un terraplén, mientras que cuatro coches del AVE salieron de la vía, según el Ministerio de Transportes. Los bomberos concluían esta tarde las labores de rescate de los cuerpos, por lo que el balance sigue siendo provisional.
Cómo ocurrió el accidente de tren en Toledo: una orden «inexplicable» tras caerse el sistema de seguridad
El ministro de Transportes, Óscar Puente, explicó que sobre las 8:30 cayó el sistema de seguridad LZB, que regula la comunicación entre la infraestructura y los trenes en esa línea, lo que obligó a detener unos seis convoyes en la zona.
Seis minutos después, el centro de control de Atocha autorizó a los trenes a reanudar la marcha. El Iryo, por motivos que aún no se han aclarado, no consiguió arrancar y quedó detenido en la vía.
Pese a ello, y según el relato del ministro, el AVE recibió la orden de continuar «con normalidad», aunque tenía una señal roja que impedía la reanudación. Puente calificó esa decisión de «inexplicable» y «a todas luces errónea».
El tren de Renfe recorrió unos 25 kilómetros en 17 minutos con el Iryo detenido delante, en la misma vía, hasta impactar contra él. Desde el centro de control, lamentó el ministro, hubo «un tiempo más que suficiente para constatar el error» y no se resolvió.
La investigación judicial quedó en manos del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Orgaz. La Guardia Civil ya interrogó al operario de Adif que presuntamente autorizó reiniciar la marcha del AVE y tomó declaración al resto del personal del puesto de control, según informó El País. Según la Cadena SER, las autoridades no han podido localizar al maquinista del AVE y dan por hecho que es uno de los fallecidos.
Fátima Báñez viajaba en el Iryo: su fallecimiento fue confirmado tras horas de búsqueda
Entre las víctimas mortales está la exministra de Empleo y Seguridad Social Fátima Báñez, de 59 años, presidenta de la Fundación CEOE. Viajaba en el tren de Iryo rumbo a Sevilla para participar en un acto del Día de la Empresa organizado por la Confederación de Empresarios de Andalucía.
Durante horas, Báñez figuró como desaparecida: ni su familia ni la dirección del Partido Popular lograron contactar con ella, y su esposo se trasladó a Toledo. Su fallecimiento fue confirmado esta tarde por varios medios nacionales.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, había expresado horas antes que su partido seguía «sin noticias confirmadas» sobre la exministra y trasladó su solidaridad a todas las víctimas. El PP suspendió su agenda de campaña en toda España.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplazó al puesto de mando avanzado en Urda y prometió llegar «hasta el final» para esclarecer lo ocurrido: «Si ha habido negligencias, se sabrá, y si ha habido fallos en el sistema de seguridad, se responderá con total contundencia», afirmó, según la cobertura en directo de Infobae. El rey Felipe VI también lamentó el accidente, según informó EFE.
Rescate en marcha, tres días de luto y el corredor Madrid-Andalucía cortado
El Gobierno de Castilla-La Mancha activó a las 9:15 el Plan Territorial de Emergencia (Platecam) y el Ministerio del Interior desplegó a la Unidad Militar de Emergencias, con cerca de un centenar de efectivos, además de más de 300 agentes de la Guardia Civil, bomberos y tres helicópteros sanitarios.
La Guardia Civil habilitó oficinas en Madrid, Sevilla, Córdoba y Toledo para que los familiares de primer grado denuncien desapariciones y aporten muestras de ADN que agilicen la identificación de las víctimas. Los primeros cuerpos comenzaron a llegar al Instituto de Medicina Legal de Toledo.
El Gobierno central decretó tres días de luto oficial. La circulación entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía permanece interrumpida y sin previsión de reapertura: más de un centenar de trenes se han visto afectados, Renfe bloqueó la venta de billetes del corredor hasta diciembre y Ouigo suspendió sus servicios hasta, al menos, el lunes 2 de noviembre.
Renfe activó su plan de asistencia a las víctimas y habilitó el teléfono 900 10 10 20; Iryo, el 900 001 403, y el 112 de Castilla-La Mancha, el 900 122 112.
Es el segundo accidente mortal en menos de un año en la línea Madrid-Andalucía, tras el de Adamuz (Córdoba) del pasado 18 de enero, que dejó 46 fallecidos. El de Urda ya lo supera en víctimas y es el más grave en España desde el de Santiago de Compostela de 2013, donde murieron 80 personas.
